Nubes tóxicas en Quintero: De las Zonas de Sacrificio a la Violencia Estructural.

Por Felipe Avalos León*

Chile es un país de desastres: terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, entre muchos otros, han marcado nuestra historia, definiendo momentos de destrucción pero también de resiliencia. Los desastres nos permiten evidenciar problemas estructurales en nuestra sociedad, o “vulnerabilidades”, es decir, aspectos que hacen más susceptibles a determinadas poblaciones a fenómenos en nuestro territorio que exceden umbrales aceptables. La identificación de éstas permite abordar dichas desigualdades y eventualmente reducir los riesgos en la población.

Ahora, mientras los desastres anteriormente mencionados tienen como causa una “amenaza” de origen natural, y por ende su origen es inevitable (predecible, en el mejor de los casos),  hoy la contingencia nacional nos presenta un desastre diferente: la nube tóxica en Quintero que ha afectado a 385 personas no es un evento de origen natural, sino humano y por ende, evitable.

Quintero, Loncura y Puchuncavì son localidades cuya población vive  peligrosamente bajo el radio de influencia de la termoeléctrica AES Gener, la industria química Oxiquim, la fundición de Codelco, la industria de cementos Melón, entre muchas otras. Los habitantes de esta zona, declarada saturada por anhídrido carbónico en 1994, han presenciado cómo repetidamente se han vertido miles de litros de petróleo a sus costas, el daño ambiental producido por su vertedero, y cómo emisiones gaseosas y material particulado afectan cotidianamente el vivir de familias: a adultos, ancianos y niños por igual.

Debido a una larga sumatoria de crisis ambientales, es que Quintero ha sido denominada una “zona de sacrificio”, en donde la regulación por parte del Estado es escasa: de hecho, las mismas empresas instaladas en el Parque Industrial Ventanas son las administradoras de las estaciones que controlan sus emisiones; y ya sea por burocracia, desidia u olvido, no se ha consolidado un plan de descontaminación contundente en sus 60 años de ocupación industrial.

Según la Fundación Terram (2016), las zonas de sacrificio corresponden a “territorios con asentamientos humanos devastados por el desarrollo industrial”, refiriéndose específicamente a  cuatro territorios nacionales: La contaminación por las empresas pesqueras en la ciudad de Mejillones,  termoeléctricas en Tocopilla, la actividad portuaria en Huasco y la presencia de industrias de diferentes tipos entre Quintero y Puchuncaví.

Estos casos poseen un factor común: una afectación directa y cotidiana al derecho a la integridad física y síquica y al derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación a poblaciones especialmente vulnerables, a través los efectos colaterales de una actividad productiva concentrada y pobremente regulada. En ese sentido, el término “zona de sacrificio” constituye una manifestación de violencia estructural, en donde se evidencia una carencia en las capacidades individuales y colectivas de los pobladores para asegurar estos derechos como el resultado de una estratificación social y territorial.

En síntesis, el objetivo de esta columna no es sólo plantear como problemática de la existencia de zonas de sacrificio ambiental como consecuencia de un modelo productivo lineal, o la ineficacia del Estado para identificar a los responsables históricos de semejante desastre; sino que reivindicar la validez de estas tres preguntas:

¿Cómo podemos aprovechar la contingencia para visibilizar una violencia durante décadas normalizada?

¿Cómo podemos reivindicar los derechos de una población tan cotidianamente vulnerada?

Y, ¿Cómo podemos prevenir que desastres ambientales como derrames de petróleo, incendios en vertederos y nubes de gas continúen siendo desastres de magnitud equivalente a los terremotos, incendios y tsunamis?

 

*Arquitecto. Diploma en Gestión para la Reducción de Riesgo de Desastres.

*Imagen original de Flavio camus

Bibliografía:

Fundación Terram (2016, Febrero) Infografías: Conoce las zonas de sacrificio ambiental del  país.

Recuperado de: http://www.terram.cl/2016/02/infografias-conoce-las-zonas-de-sacrificio-ambiental-del-pais-2/

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