Ser Adulto Mayor en Pandemia Covid-19

Por Javiera Acevedo* y Juan Pablo Acevedo**

En el contexto de la actual crisis sociosanitaria, los gobiernos del mundo han generado políticas para el “cuidado” de los adultos y adultas mayores, población que ha sido categorizada como la de mayor riesgo de morir a causa del virus. Ante esto, se busca la “prevención” del contagio de este segmento de la población para que se mantengan “seguros”. No obstante, una vez se presenta el contagio a nivel mundial, son la población que es sacrificada o que se sacrifica voluntariamente. Así, en tiempos de pandemia, la vida de este grupo aparece como desvalorizada, al igual que las de otros grupos que se encuentran en situación de ciudadanos de “segunda categoría” dentro del sistema neoliberal.

Se ha reconocido al Coronavirus como un virus sin “clase social”, dado que ha afectado a los distintos estratos socioeconómicos en los diferentes países a nivel mundial. La medida que han utilizado transversalmente los diferentes gobiernos han sido el estado de excepción y confinamiento, lo que ha permitido visibilizar que el modelo neoliberal -y la mano invisible del mercado- no están siendo hospitalarios con ningún segmento de la población. A modo de ejemplo, los gobiernos europeos han desembolsado millones de dólares y planteado estrategias para contener la crisis que pone en riesgo a la <<la ciudadanía media europea>>, aunque dejando de lado a los sectores de la ciudadanía que se encuentran en contexto de mayor vulnerabilidad.

Lo que sucedió en Europa, no se aleja mucho de la realidad Chilena. Si bien, en nuestro país, el virus ha afectado a los distintos grupos de la población, las políticas para enfrentar su propagación han afectado de manera desigual a los distintos grupos de la sociedad, dentro de cuales se encuentran los adultos y adultas mayores. Considerando los planteamientos de Paulina Osorio, se ha mediatizado desde el sector gubernamental a la vejez desde la visión de cuerpos débiles y deteriorados que deben estar encerrados para “mantenerse seguros”. En este contexto cabe preguntarse ¿Quiénes cuida a las personas mayores en el actual contexto?, ¿Que ocurre en que las personas mayores no poseen redes de apoyo? Estas interrogantes son relevantes dado que no hay respuestas para ellas desde las políticas sociales que se focalizan en este grupo.

Así, las políticas públicas establecidas en pandemia y el lenguaje utilizado por quienes gobiernan, internalizan un discurso que configura la comprensión de la vejez en nuestra sociedad, como también el cómo se comprenden asimismos los y las adultos mayores. Según Paulina Osorio, hoy estamos comprendiendo la vejez como la etapa final de la vida, y ha perdido valor en relación a los demás grupos etarios. Esta mirada nos lleva, en el contexto de pandemia, a tomar la decisión de que las personas mayores serán quienes se “sacrifiquen” cuando el sistema de salud colapse, para que las personas más jóvenes se salven. Esto permite visibilizar el contraste entre la mirada del gobierno anterior a la crisis, donde se situaban desde el “envejecimiento activo”, enfocados en la independencia, autonomía y reingreso al sistema productivo de este rango etario. Retrocediendo a un paradigma funcionalista de la comprensión de la vejez, donde se coartan sus derechos y se aíslan del resto de la sociedad, bajo un discurso de cuidados, seguridad y sobre protección.

Dicho esto, se vuelve necesario pensar la presente crisis desde una perspectiva histórica y no solo coyuntural, dado que las formas de gobernanza y las formas de relacionarse entre el Estado y la sociedad civil, se han visto influenciadas -al menos considerando la historia reciente- desde la instauración del sistema neoliberal. En este sentido, se puede plantear a partir de lo aquí expuesto, que estas formas de gobernanza han dado lugar a políticas inmunitarias [inmunitas], ya que bajo los supuestos del bienestar individual, pueden incluso a negar al otro como un legítimo otro, incluso negando su vida, como es el caso de los adultos y adultas mayores, volviéndose necropoliticas. Ante esto, se propone como una vía de abordaje para la problemática aquí expuesta las reflexiones generadas desde la filosofía política sobre la comunidad y su ontología, en cuanto se comprende [communitas] como el don de dar sin nada a cambio por el otro, lo que plantea prácticas de reciprocidad pero con ese otro diferente, incluyendo los sujetos y sujetas pertenecientes a grupos subalternos dentro de la sociedad, posibilitando formas de gobernanza que generen prácticas que permitan la vida de todos y todas en la sociedad, sin importar el bienestar individual de ciertos grupos mejores posicionados dentro de esta.

*Javiera Acevedo López, Arquitecta, Estudiante de Magister en Hábitat Residencial UCH

**Juan Pablo Acevedo López, Estudiante de Trabajo Social PUCV

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