Resistencias en alta densidad

Por Michelle Cáceres*

El paisaje urbano de las comunas pericentrales de la ciudad de Santiago ha sido poblado durante los últimos años con torres de alta densidad. Estas corresponden a un modelo de desarrollo inmobiliario donde se superan los 20 pisos de altura, con numerosas unidades por piso, alrededor de 30 o menos m2 por unidad y donde la tipología predominante es la de un dormitorio o el departamento tipo estudio.

Desde la construcción de las primeras torres de alta densidad en la ciudad de Santiago, han aparecido diversos análisis que se centran en sus consecuencias urbanísticas, criticando el modelo de desarrollo inmobiliario, el cual no considera el contexto en el que se inserta, menos aún su patrimonio y a sus habitantes.

Sin embargo, hasta la fecha, no habían estudios centrados en las consecuencias de este modelo en la vida de quienes residen en estas edificaciones. De esta manera, queda mucho por decir sobre las implicancias de este tipo de diseño en la vida cotidiana de sus habitantes. A esto, se le suma el nivel de criticidad y precariedad que ha adquirido la vida cotidiana en el contexto sanitario actual de pandemia, pues el espacio reducido tuvo que dar cabida tanto al teletrabajo, como a las diferentes prácticas de sanitización, separación de ambientes, entre otras.

Debido a la presencia del COVID-19, el espacio público, en palabras de la reconocida antropóloga Ángela Giglia, se convierte en un lugar de peligro, centrándose la vida en la vivienda. Así, las horas que se destinaban a la vida pública, pasaron durante la mayor parte del 2020 y, según las condiciones sanitarias y las restricciones individuales durante el 2021, en los espacios del hogar.

La investigación que da origen a esta columna se enmarca en este contexto, tomando como casos de estudio tres familias residentes en torres de alta densidad en las comunas de Santiago y Estación Central.

La arquitectura inmobiliaria de alta densidad, presenta un modelo de habitar particular, donde se da cabida única y exclusivamente a ciertas prácticas como asearse, dormir y según la tipología, comer y cocinar. El resto de las actividades se consideran como secundarias para la tipología, y es posible inferir que, en caso de existir, se espera que se realicen fuera de la vivienda.

Entendiendo que estas prácticas requieren de una u otra manera ser realizadas por los habitantes, a lo largo de la investigación, fue posible constatar la existencia de diversas modificaciones dentro de las unidades de departamentos para dar cabida a la vida cotidiana, las cuales varían en la medida de las capacidades tanto organizativas como económicas de los habitantes para modificar sus espacios.  Existen adaptaciones funcionales que transforman un lugar únicamente por medio de su uso temporal y otras que modifican totalmente los muebles y espacialidades originales de los recintos.

A pesar de las restricciones físicas de los espacios, los habitantes logran transformarlas para adaptarlas en mayor o menor medida a su vida cotidiana, lo que da cuenta de la precarización de la arquitectura en alta densidad y producto de la especulación inmobiliaria, la cual no considera la diversidad de prácticas de las personas.

En general, se evidencia que las diferentes tipologías de departamentos de alta densidad y en particular, las de un dormitorio y tipo studio, se asimilan más un espacio de ocupación temporal, no contando con la espacialidad adecuada para dar cabida a los sistemas complejos que componen la vida cotidiana de las familias que residen en ellas.

En este marco, surgen cuestionamientos a la calidad y espacialidad con que se están diseñando las viviendas, las cuales en este momento quedan completamente sujetas a las decisiones del mercado inmobiliario, considerándose como un bien de inversión y consumo y no por su valor de uso.

Diagramas ocupación del espacio caso “Habitar en medida de lo posible”. Elaboración propia.

* Arquitecta Universidad de Chile. Magister en Hábitat Residencial FAU U Chile.

Un comentario sobre “Resistencias en alta densidad

  • el 22 enero 2022 a las 17:11
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    En lo personal este modelo de alta densidad tambien involucra riesgos de los cuales no siempre se tienen presente, en lo personal lo hablo desde los problemas de evacuación en caso de emergencia por las vias de evacuación o bien cuando las cocinas estan junto a los accesos a las unidades, el riesgo de propagación vertical de los incendios al no existir balcones que sirvan de barrera.

    Pero es un hecho que el modelo de negocio de las inmobiliarias hace que la precariedad y el riesgo de la vida de los ocupantes no sea importante y existiendo exceso de demanda, continuara el problema y solo podemos buscar formas de hacer pequeños aportes en el diseño para lograr una mejora calidad de vida y uso eficiente de los espacios, donde al respecto he comenzado a utilizar las puertas ocultas en los muros con excelentes resultados y les comparto una información que les puede ser de utilidad en el siguiente sitio. https://puertascorrederas.cl/soluciones-puertas-correderas/

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