La Constitución no soluciona todo pero es lo más importante

Por Javier Hormazabal Campusano
Abogado Pontificia Universidad Católica

Partiré diciendo algo obvio pero que es necesario recordar: La constitución no arreglará todos los problemas.
No existe constitución en el mundo que lo haga. Sin embargo, lo anterior no puede ser argumento para no reconocer el hito que significa el acuerdo constitucional alcanzado ayer por casi todas las fuerzas políticas del país.
El próximo año tendremos un plebiscito donde se consultará a toda la ciudadanía si quiere o no mantener la actual constitución que nos rige o decide cambiarla mediante alguno de los mecanismos que en la misma consulta de propondrán:
1) Una asamblea donde la totalidad de sus miembros serán electos directamente, o
2) una asamblea donde la mitad de sus miembros serán electos y el restante estará compuesto con miembros del actual congreso.
En este pequeño texto quiero abarcar algunas de las críticas que han surgido a este anuncio, advirtiendo que no haré un tratamiento exhaustivo de las mismas.

Quórum de 2/3

Polémica ha provocado la regla que establece que los acuerdos de la asamblea que estará a cargo de la redacción de nuestra nueva Constitución, requerirán alcanzar un quórum de 2/3 de sus miembros para que lo que decidan sea plasmado en nuestra Carta Magna.
Lo anterior, asumo, es porque hace recordar los seguros que la Comisión Redactora de la Constitución de 1980 instaló en Dictadura y que no permitieron reformarla con la celeridad o necesidad requerida en democracia. Sin embargo, es un miedo injustificado en cuanto no significan lo mismo.
La discusión constitucional partirá desde cero, es decir, en todo aquello que no se consiga un acuerdo por el quórum requerido, quedará no regulado por la Constitución. Es decir, en los hechos, se desaparecerá la Constitución actual.

“Una minoría vetará a la mayoría”

Una critica que ha surgido en relación al quórum es aquella que establece que significa que 1/3 podrá ser una oposición tan poderosa que no sería una decisión democrática.
En primer lugar, las constituciones son la ley fundamental de un país, por lo tanto deben ser fruto de una deliberación lo más representativa posible. En este sentido, este quórum permite asumir que todo lo que se acuerde será un consenso general y no la imposición de determinado grupo simplemente mayoritario. A su vez, no es una regla excepcional de esta propuesta, ya que las Asambleas Constituyentes de Sudáfrica, Túnez y Bolivia contemplaban el mismo quórum de acuerdo.
En segundo lugar, la contra cara de esta regla es que en todo aquello que no exista acuerdo, no será plasmado en la Constitución, lo cual lejos de ser una obviedad, es reconocer que existirán muchas materias que serán delegadas a leyes y con ello se permite un debate democrático sano y responsable.
Por tanto, es probable que empecemos a familiarizarnos con el concepto de “Constitución Minimalista”, la cual no significa “Estado Mínimo” sino que esta no regulará acabadamente todos los aspectos de la sociedad sino que establece un piso mínimo compartido por la sociedad, lo cual nos plantea una situación constitucional única en nuestra historia.
Para algunos lo anterior es insuficiente pues no permitiría que la Constitución recoja todas y cada una de las exigencias de nuestro país, sin embargo aquello ignora una discusión muy antigua que los padres fundadores estadounidenses tuvieron. Por un lado, James Madison impulsaba la visión que las constituciones deben perdurar en el tiempo y ser modificadas de manera excepcional porque lo contrario sería generar un sistema inestable; mientras que por otro lado, Thomas Jefferson entendía que las constituciones deben entenderse con fechas de expiración, por decirlo de alguna manera sencilla, porque lo contrario sería desconocer que éstas existen para regular a los vivos, por lo cual establecer que esta sea permanente sería aceptar que las futuras generaciones sean reguladas por los muertos.
Volviendo a nuestra discusión constitucional, la regla de los 2/3 se traducirá en que todo aquello que no alcance dicho acuerdo, no será materia constitucional, con lo cual su regulación tendrá rango legal, lo que significa que será materia de leyes y no de una hipotética reforma constitucional, con lo cual se permite que aquellas grandes discusiones del país, donde no podremos tener acuerdos transversales, sean zanjadas por el debate democrático según se vaya transformando la realidad del país, lo cual es un abrazo a la visión de Jefferson.

“No se reconocerán las exigencias de la gente en derechos sociales”

Otra critica que existe es que el quórum de los 2/3 tampoco permitirá que, una de las grandes discusiones de los últimos años, los derechos sociales, sean reconocidos en la Constitución.
Esto es un tema debatible. La experiencia comparada demuestra que la protección de lo que se denomina “Estado social” o “Estado de bienestar” no es uniforme.
Tomemos como ejemplo la Salud. El sistema de Salud Universal de Gran Bretaña fue el primero en su tipo en 1948 y, si bien ha sufrido privatizaciones con el tiempo, es uno de los mayores orgullos del país. Pues bueno, Gran Bretaña no reconoce ningún derecho fundamental, entendido estos como aquellos establecidos en la Constitución y su regulación es legal. Alemania no regula la salud en su constitución y su regulación es legal. Sin embargo, si existe un tratamiento expreso en países como Portugal. Por lo tanto, la existencia de una salud o educación pública de calidad, una de las principales demandas de la ciudadanía, no dependen necesariamente de su reconocimiento constitucional pero si una reforma nos permite no estar limitados a la regulación actual, donde recordemos que el Tribunal Constitucional ha sido prácticamente un contra peso al legislador en muchas situaciones.

Finalmente quisiera hacer un llamado a la prudencia: No existe constitución perfecta.

Filipinas tuvo un calco de la Constitución de Estados Unidos que incluso fue supervisada por ellos pero nada impidió el ascenso al poder del dictador Ferdinand Marcos en 1972 de forma totalmente legal.
Chile decidió que someterá a votación popular si abandona la Constitución de 1980 (reformada en 2005) y es un paso increíble. De nosotros depende que Chile no solo sea distinto sino que sea mejor. Nos merecemos estar mejor.
Construir un nuevo país no depende solamente de nuestra Carta Fundamental y ni siquiera de todas las leyes que podamos generar. Existen reglas que no siempre estarán escritas y es momentos de tomar conciencia que la dignidad y solidaridad son valores que deben atravesar a toda nuestra sociedad.

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