Villa San Luis, un lugar de memoria y reivindicación del Derecho a la ciudad

Por Claudia Candia(1) y Carolina Unda(2)

(1)Presidenta Centro de estudiantes arquitectura 2016-2017, Universidad de Chile

(2)Consejera Facultad de arquitectura y urbanismo 2016-2017, Universidad de Chile

 

La Villa San Luis fue uno de los proyectos urbanísticos más emblemáticos del gobierno de la Unidad Popular, pensado como una forma efectiva de integración de diferentes clases sociales, en una comuna predominantemente de clase alta como lo es Las Condes. Por aquel entonces, esa comuna contaba con un alto número de campamentos, por lo que esta solución habitacional también significó garantizar una vivienda digna a cientos de familias que vivían en asentamientos informales sin tener que moverlos a la periferia, cuestión que siempre significa despojar a las personas de sus redes sociales, laborales y afectivas.

Tras el golpe de Estado en 1973, la incertidumbre se hizo constante para los residentes de la Villa Ministro Carlos Cortés, quienes eran constantemente hostigados por los militares. En paralelo, un sinfín de irregularidades se llevaban a cabo entre los ministerios, hasta que el terreno donde se ubica el conjunto residencial, pasó a manos del Ejército. Muchos habitantes fueron desalojados en camiones de basura y abandonados en sitios eriazos y poblaciones de la periferia, consolidando así la desigualdad urbana propia de éste nefasto periodo de nuestra historia. Sin embargo, 116 familias resistieron hasta el retorno a la democracia y fue entonces cuando las inmobiliarias comenzaron prontamente a presionar a los pobladores de la ahora Villa San Luis para comprar sus terrenos, cuyo valor crecía exorbitantemente en medio de la nueva economía neoliberal.

Este lugar, por ende, no sólo protagoniza un periodo en el que se aspiró por una inclusión social verdadera hacia todos los sectores de la sociedad, sino que también nos remonta a años de resistencia donde cada día significó un intento de resistir a la implacable industria inmobiliaria, cuestión que sin duda es reflejo de la consolidación de un sistema que mercantiliza diariamente nuestra vida y donde la acumulacion de capital prima por sobre el derecho de las personas a vivir en paz.

La defensa de la Villa San Luis no tiene un afán conservacionista, sino la búsqueda de justicia. El lote 18-A guarda en sus muros de hormigón la idea de la equidad social como una realidad posible, dolorosas memorias de violaciones a los DD.HH que aún no tienen reconocimiento ni reparación, y aún más, las violaciones al derecho a la vivienda de los residentes, del cual hoy se ampara la inmobiliaria Presidente Riesco S.A.

Debemos, por ende, apostar por la recuperación e intervención arquitectónica responsable, desde una participación democrática activa, que logre contener las motivaciones económicas, y así mismo formular y defender en lo cotidiano lo que se desprende de este proyecto: una política integral de vivienda y planificación urbana, basadas en los derechos sociales elementales que nos fueron arrebatados hace más de 40 años, como lo son el derecho a la vivienda, a la ciudad y por ende el derecho a la integración, a la equidad y justicia social.

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