¡Cuidado Alcaldes! La gentrificación es su enemiga

por Xenia Fuster Farfán, Estudiante de Doctorado en Estudios Urbanos

Laboratoire Architecture, Ville, Urbanisme, Environnement (LAVUE). Universidad de Paris 8

Fotografías: Francisco Osorio.

Desde el cierre de las mesas del día domingo estuvimos expuesto al reality favorito de los chilenos: las elecciones. Ya con dos mesas cerradas en Providencia se especulaba el triunfo de Evelyn Matthei, y la misma situación ocurría en Valparaíso con Jorge Sharp. Senadores, diputados y entendidos de la ciencia política quisieron opinar, intentando lo más posible sacar cuentas alegres para las coaliciones: “perdimos una emblemática pero mantuvimos otra” fue la frase inundada de postmodernismo que transversalizó los relatos.

No quiero agotar estos análisis de los ganadores y perdedores que sin duda serán protagonistas de las editoriales de los diarios esta semana.  Quiero detenerme en dos casos que afortunadamente conozco de cerca y reafirmaron algunas hipótesis con las que me aproximé a esta elección municipal. Se trata de las comunas de San Miguel y San Joaquín. Comunas hermanas, comunas límite.

Para quienes no las conocen profundamente, ambas están ubicadas en el pericentro de Santiago (condición por estar fuera de la ciudad consolidada del siglo XX, es decir, superar los límites de la línea del ferrocarril de circunvalación). Les comento que hace veinte o treinta años mantenían su vocación residencial con viviendas de baja altura, lo que las hacía ser comunas menos densas que  el centro de Santiago (comuna límite de ambas). Tampoco se puede negar que eran comunas con menor acceso a todo tipo de servicios, por lo que ir a Santiago era un trayecto casi obligatorio.

En los años 90’s las cosas comienzan a matizarse, especialmente en el caso de San Miguel. De pronto estas grandes casonas que adornaban el paisaje san miguelino comienzan a ser compradas a atractivos precios que para esa época eran impensados. Nadie comprendía por qué alguien puede estar interesado en comprar casas en San Miguel, especialmente cuando el interés inmobiliario estaba puesto en otros lugares de Santiago. Pasados los años fui observando que no eran solo “unas casas”, sino que se empezó a seguir un patrón en ciertos barrios de la comuna. Esta situación no era tan preocupante hasta que en los años 2000 derrumban uno de sus edificios más icónicos: el hogar de ciegos. Así el año 2015 terminan de inaugurar gigantes torres de más de veinte pisos en ese espacio tan especial para la comuna.

En este mismo período San Joaquín también mostró importantes transformaciones. Pasar de ser una comuna prioritariamente de vocación industrial-residencial, a una que aloja a cuánta universidad inscrita hay en Chile. Así, el cordón Vicuña Mackenna aprovechó la conectividad que otorgaba la línea 5 de metro y se fue consolidando un barrio universitario. Las universidades provocaron atracción inmobiliaria (que no cabe duda que ya estaba previamente planificada), y hoy observamos cómo esta importante avenida aloja a estas torres blancas, delgadas y de más de veinte pisos (no importa la comuna que sea, los edificios son todos iguales).

Los últimos años los procesos de “renovación” de ambas comunas han despertado el interés académico. Profesores y estudiantes de distintas facultades y universidades las analizan con un asombro indescriptible: ¿por qué el mercado inmobiliario se interesa en comunas esencialmente populares? Se comienza a tipologizar este fenómeno como proceso de gentrificación. En sencillo y sin mayores discusiones teóricas, la gentrificación se gatilla por la especulación del precio del suelo aumentándolo, generando un polo de atracción inmobiliaria y de nuevos servicios, desencadenando cambios de población que es expulsada del lugar donde vive debido a la presión inmobiliaria. El efecto: recambio de población en la comuna.

¿Qué tiene que ver esto con las elecciones municipales? El efecto de la gentrificación para las elecciones: recambio de votantes. Pero, ¿por qué el ex –alcalde de San Miguel, Julio Palestro (PS), pierde la elección con un 31,72% de los votos, y el actual alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría (independiente por NM),  mantiene su liderazgo con un 75,99% de los votos? Algunos dirán que Palestro pierde porque divide los votos con el candidato de RD, pero en mi opinión cuando un alcalde hace las cosas bien no hay quién le quite el trono.

Mi hipótesis puede responder incluso al sentido común: si bien en el mandato de Echeverría se ha especulado con el valor del suelo, los últimos años ha promovido que los habitantes de la comuna no sean expulsados. Con sorpresa (para quienes nos interesa observar la política de vivienda) hemos visto que en una comuna pericentral, que tiene todo para convertirse en la “nueva Ñuñoa”, ha promovido la construcción de vivienda social (a elevados costos económicos y políticos), generando que sus habitantes históricos (allegados y arrendatarios) se mantengan ahí. Eso es no perder votos.

Por el lado contrario, las aspiraciones de convertir a San Miguel en la “nueva Ñuñoa” no midieron costos. El crecimiento por el crecimiento trajo sus consecuencias, y el adorado (y gentrificado) sector El Llano le arrebató a Palestro el título que ostentaba desde el año 2004.

Conclusión: ¡cuidado Alcaldes! La gentrificación es su enemiga.


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